Las últimas dos noches estuve concentrándome en el aspecto más físico-deportivo del programa de Hipnosis para Gordos de Mierda (lo escucho cada noche que puedo). No tanto en particular en el tema del apetito y los alimentos si no más en la actividad física, el metabolismo y la energía corporal. Y el cambio hoy fue notorio. Más allá del acondicionamiento que me hayan podido dar los 12 días previos, la mente juega un papel central en estos cambios de hábitos.
Hoy es la fiesta de casamiento de un amigo. Voy a escabiar muchísimo, pero conociéndome voy a transpirar la misma cantidad de líquido que consuma o más. Un asco.
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