Anoche fue el casamiento. Un verdadero quilombo. Comí lo justo, y ni probé la mesa de dulces. En parte porque no me tentó y en parte porque por momentos yo no estaba donde estaba mi cuerpo.
Con todo lo que implica una fiesta a todo trapo, hoy estoy destruido de verdad.
Igual fui caminando ida y vuelta hasta el Parque Centenario algo es algo. Tocaba Hilda Lizarazu con su banda gratis. Sonaron zarpado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario